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El juguete siempre ha de ser acorde a la edad del niño.

 

Aquí describimos las fases del aprendizaje desde que el niño nace hasta los seis años:

El bebé: primer año de vida

En los primeros meses de vida del niño, los padres estimulan una gran variedad de experiencias sensoriales, motrices y perceptivas jugando con la mirada, juegos de regazo y de cuna. Con los juegos corporales y verbales (posibilidades de movimiento, juegos de pies y manos, manipulación de objetos) el niño obtiene multitud de sensaciones kinestésicas, táctiles, visuales, etc.

En esta etapa es bueno contar con sonajeros, objetos de colores vivos y gran tamaño para poder manipular, juguetes musicales, móviles colgantes de la cuna, objetos para chapotear en el agua, juguetes para morder, espejos...

Segundo año de vida

A partir de los dos años continúan los juegos corporales pero evolucionan en la dirección de una mayor coordinación motriz. En esta etapa destaca la importancia de explotar elementos naturales tales como el agua, la tierra. Los juegos con tambores también despiertan gran interés entre los pequeños, favoreciendo la descarga motriz. Finalmente, los juegos con animales y muñecos ayudan a los niñ@s a imitar y reproducir sus propias experiencias biológicas, dándoles de comer, durmiéndolos o paseándolos.

Tercer año de vida

En esta etapa destacan las actividades lúdicas psicomotrices a través de los juegos y juguetes con movimiento (cochecitos, locomotoras...), trasvases de sustancias, juegos con encajes y rompecabezas simples (desarrollo de la coordinación óculo-manual) y juegos de movimiento. En este momento aparecen los primeros juegos simbólicos y sexuales, empezando el gran protagonismo de las muñecas. Dibujos e imágenes (cuentos y televisión) empiezan a ocupar un lugar importante en la vida del niño.

De cuatro a seis años

Los juegos sensoriales, perceptivos y motores tienen un papel muy importante en este periodo evolutivo, siendo primero individuales para luego pasar a colectivos. El juego simbólico adquiere un carácter crucial en esta etapa. En un principio es individual y egocéntrico, pero luego -de los 4 a los 7 años- se torna colectivo. Por último, cabe destacar la importancia de los juguetes cognitivos, es decir, aquellos que estimulan diversos procesos cognitivos tales como la atención, la memoria, la creatividad, la lengua, la capacidad de análisis y síntesis o la lógica.

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